Argelia y Francia retoman la cooperación con la visita del ministro Barrot a Argel
Argel, 5 abr (EFE).- El ministro francés de Exteriores, Jean-Noël Barrot, viaja mañana domingo a Argel con «un programa de trabajo ambicioso» para retomar las relaciones entre los dos países después de una inédita crisis.
Los presidentes de Francia, Emmanuel Macron, y Argelia, Abdelmadjid Tebboune, iniciaron el diálogo el pasado lunes y se comprometieron a relanzar la relación bilateral y reanudar «sin demora» la cooperación migratoria y de seguridad.
La llamada telefónica entre los dos mandatarios desactivó la tensión progresiva que comenzó el pasado mes de julio cuando Macron mostró su total apoyo a la propuesta marroquí sobre el Sáhara Occidental, un asunto sensible para Argel, que retiró inmediatamente a su embajador ante París.
Desde entonces, los choques entre los dos países han sido constantes especialmente en los últimos meses con la detención en noviembre del escritor argelino Boualem Sansal, nacionalizado francés en 2024, y el rechazo de Argelia a recibir a nacionales que Francia quería expulsar.
Barrot llamó el pasado jueves a su homólogo argelino, Ahmad Attaf, para revisar «los principales expedientes» que tratarán este domingo con atención particular «a los conflictos que últimamente han alterado el curso normal de las relaciones entre Argelia y Francia», indicó un comunicado oficial.
La hoja de ruta marcada por los dos presidentes de Estado apunta a la migración, seguridad, cooperación judicial, expediente conmemorativo y colaboración económica como los principales puntos a abordar.
Escalada de tensión
Durante los últimos meses, el tono subió hasta el punto de que París planteó una revisión de los acuerdos bilaterales con su excolonia, al tiempo que Argelia rechazaba los «ultimátums» de Francia y advirtió con medidas de reciprocidad.
Dentro del Ejecutivo francés, el ministro del Interior, Bruno Retailleau, se mostró especialmente duro al pedir una «respuesta gradual» contra Argelia.
El rechazo del país magrebí a aceptar argelinos deportados en situación ilegal, como ocurrió con un hombre que en febrero llevó a cabo un atentado islamista en la ciudad de Mulhouse (noreste), agravó el distanciamiento.
Argel ha responsabilizado a la extrema derecha francesa de la escalada de hostilidades, acusándola de «instigadora» y «dadora de órdenes».
Hablan los presidentes
En una entrevista emitida el pasado 23 de marzo, Tebboune rebajó el tono y aseguró que algunas disputas habían sido «creadas desde cero» por Francia, además de considerar al presidente francés como el «único punto de referencia» para resolver las desavenencias.
«Trabajamos juntos. Es cierto que hubo un momento de incomprensión, pero él sigue siendo el presidente de la República Francesa y, personalmente, todos los problemas deben resolverse con él o con la persona que delegue, en este caso su ministro de Asuntos Exteriores», dijo entonces con una clara intención de desactivar la crisis.
El presidente argelino encomendó a su titular de Exteriores Ahmed Attaf, resolver la controversia.
El pasado 31 de marzo, el presidente de Argelia recibió la llamada de Macron, con motivo de la festividad del fin de Ramadán, en la decidieron reanudar el diálogo y volver a los principios de la llamada Declaración de Argel, que los mandatarios firmaron en 2022 mostrando una visible sintonía personal.
El pacto de 2022 enmarcaba una «renovada asociación» y una nueva dinámica de las complejas relaciones entre los dos países, históricamente marcadas por el pasado colonial.
Macron y Tebboune apelaron en su conversación telefónica a este tratado y coincidieron en la importancia de desarrollar la relación económica, además de reanudar la labor de la comisión mixta de historiadores que trabaja en la memoria de la guerra de independencia de Argelia (1954-62).
El presidente francés aprovechó la conversación con Tebboune para pedir un «gesto humanitario y de perdón» con Sansal, que fue condenado a una pena de prisión de cinco años.
Barrot y Attaf comenzarán mañana a asentar las bases de la reconciliación y establecer un calendario para recuperar las delicadas relaciones que han atravesado una crisis sin precedentes. EFE
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