EEUU pone «líneas rojas» para que Hizbulá no forme parte del Gobierno libanés
Beirut, 7 feb (EFE).- La enviada especial adjunta de Estados Unidos para Oriente Medio, Morgan Ortagus, afirmó este viernes en Beirut que su país ha puesto «líneas rojas claras» a la influencia del grupo chií Hizbulá en el Líbano y que esto implica su exclusión del Gobierno actualmente en proceso de formación.
«No tengo miedo a Hizbulá y no les tengo miedo porque han sido derrotados militarmente. Y en Estados Unidos hemos establecido líneas rojas claras de que no podrán aterrorizar a la gente libanesa, lo que incluye ser parte del Gobierno», dijo Ortagus en rueda de prensa en el Líbano, donde se encuentra de visita oficial.
«Así que el final del reino del terror de Hizbulá en el Líbano y en el mundo ha comenzado y esto terminó», agregó.
Este enero, el Líbano puso fin a dos prolongados bloqueos institucionales con el nombramiento de Joseph Aoun como presidente de la República y de Nawaf Salam como nuevo primer ministro designado, pero este último todavía no ha cumplido con su encargo de formar Gobierno tres semanas después.
El mayor escollo para encontrar un reparto de carteras aceptado por los diferentes bloques políticos es la entrega de ciertos ministerios a los chiíes, representados principalmente por Hizbulá y su aliado Amal.
Ortagus aplaudió este viernes el trabajo de los nuevos líderes libaneses y de todos aquellos comprometidos con el final de la corrupción en el país, la implementación de reformas y con «garantizar que Hizbulá no sea parte de este Gobierno de ninguna manera», además de mantener su «derrota militar».
«Esto comienza, por supuesto, con la presión que el presidente (Donald) Trump está poniendo ahora sobre la República Islámica de Irán para que no puedan seguir financiando a sus representantes del terror en la región», indicó la enviada especial durante su intervención.
Ayer mismo, la nueva Administración de Trump aplicó sus primeras sanciones contra el sector petrolero de Irán, el principal aliado de Hizbulá, al que está acusa de financiar y suministrar armas.
Según la representante estadounidense, Washington también está trabajando para contener la expansión del programa nuclear iraní, y para asegurarse de que Teherán no pueda hacer «daño» al Líbano u otros países de Oriente Medio, como se le «permitió hacer durante décadas».
Hizbulá se encuentra en horas bajas política y militarmente tras su guerra contra Israel, finalizada el pasado noviembre con un acuerdo de alto el fuego, y tras el derrocamiento del régimen de su aliado Bachar al Asad en la vecina Siria. EFE
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