Exponen en Austria el arte de la uruguaya Magalí Herrera y su correspondencia con Dubuffet
Wanda Rudich y Olatz Castrillo
Viena, 2 abr (EFE).- El ‘museo gugging’ de Austria inaugura este miércoles una retrospectiva de la obra de la pintora uruguaya Magalí Herrera (1914-1992), así como su intensa y recientemente descubierta correspondencia con el artista francés Jean Dubuffet (1901-1985).
‘Herrera & Dubuffet.! Un destello de luz en este mundo’, es el título de la exposición que presenta 82 de las 104 pinturas de Herrera que posee la ‘Collection de l’Art Brut’ de Lausana (Suiza).
Comenzada a mediados del siglo XX por Jean Dubuffet, la colección recopila el arte producido al margen de la cultura oficial y emanado directamente del interior de los artistas que lo representan.
También el ‘gugging’, situado en un antiguo hospital psiquiátrico a unos 15 kilómetros al norte de Viena, está dedicado a esa corriente artística acuñada por Dubuffet y conocida asimismo como ‘arte marginal’.
Al igual que otros exponentes del ‘Art Brut’, a pesar de su brillantez, Herrera «es más bien poco conocida porque no está presente en el mercado del arte», explica a EFE Nina Ansperger, directora artística y científica del museo austríaco.
Correspondencia apasionada
Solitaria y autodidacta, la artista uruguaya trabajaba «hasta el cansancio creando universos metafóricos de puntos y líneas cortas», dice la curadora de la muestra, Pascale Jeanneret.
La experta cuenta a EFE cómo, al abrir dos cajas que estaban archivadas en el citado museo de Lausana, en 2021 se topó por primera vez con las cartas intercambiadas entre Herrera y Dubuffet entre 1967 y 1974, junto a otros documentos personales.
La exhibición monográfica analiza la obra de la artista a través de esa correspondencia «intensa y apasionada», que tuvo lugar sin que los firmantes se llegaran nunca a ver personalmente.
Según la curadora, Herrera decide contactar por escrito a Dubuffet tras quedar fuertemente impresionada por las obras de su colección expuestas en 1967 en el Museo de Artes Decorativas de París.
«En cuanto a nuestro conocimiento personal, tengo que decir que soy un animal salvaje sin instinto social, y, por desgracia para mí, soy tímida, fea y vieja, y he perdido la alegría de mi fresca y vigorosa juventud», escribe.
«Querida amiga y hermana , tu escritura es como miel, la más dulce de las mieles», le dice Dubuffet.
«Eres más que una chispa de luz, eres una gran llama danzante y ardiente. Eres brasa apasionada. Considera nuestra casa Art Burt como tuya», la elogia en otra ocasión.
Meticuloso universo místico
Animada por él, ella se sumerge en la creación de un universo de formas inspiradas en la naturaleza orgánica y en un fantaseado mundo cósmico que, plasmado muy meticulosamente, resulta en detalladas superficies ornamentales.
‘Energía en desplazamiento’, ‘Mundos cautivos del solo’, ‘Perdiz en un océano cósmico’, ‘Reino de galaxias y estrellas»‘ o ‘Hacia dónde va el planeta Tierra’, son algunos de los títulos de las obras expuestas.
En otra de sus cartas, Herrera, que por entonces vive en la Barra de Carrasco, en las afueras de Montevideo, explica que tarda días en finalizar una pintura y cómo alcanza un estado místico limitando las horas de sueño, ayunando, meditando y manteniéndose aislada en contacto con la naturaleza.
Antes de dedicarse casi exclusivamente a sus detallados dibujos, en su mayoría usando tinta china -negra o blanca- sobre papeles coloreados, así como gouache, la artista trabajó como periodista de cultura, y dedicó tiempo al teatro, el baile o la escritura.
No está claro por qué la correspondencia se interrumpe abruptamente. Tras la muerte de Herrera en 1992, su marido, Rubén Nuñez, entregó a la colección de Lausana toda la obra de la artista uruguaya, en cumplimiento de su deseo expreso.
La exposición, que el año pasado se presentó ya en la ‘Collection de l’Art Brut’ de Lausana, podrá verse en el ‘museo gugging’ hasta el 31 de agosto. EFE
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