Francia ha dejado de dar «facilidades a la nomenclatura argelina» en su pulso bilateral
París, 19 mar (EFE).- Las autoridades francesas han empezado a aplicar su prometida «respuesta graduada» en su pulso diplomático con Argelia y han empezando poniendo fin a las «facilidades a la nomenclatura argelina» para viajar a Francia.
El ministro francés de Interior, Bruno Retailleau, señaló este miércoles, en una entrevista a la emisora Sud Radio, que se plantea una segunda etapa que afectaría a unos acuerdos bilaterales de 2007 y que permite que los diplomáticos argelinos entren en Francia sin visado.
Eso se aplicaría en un plazo de seis semanas, en virtud de la línea fijada el pasado 26 de febrero en un comité interministerial del Gobierno francés, convocado tras haber instado a Argelia a que aceptara recibir a unos 60 argelinos a los que Francia quiere expulsar por considerar que constituyen un peligro para su seguridad.
Retailleau no dio detalles sobre cómo se darían los siguientes pasos de esa «respuesta graduada» decidida el 26 de febrero, pero puso el acento cuando se le preguntó si podrían llegar a suspender los acuerdos entre París y Argel de 1968 que, según el ministro, dan «ventajas exorbitantes» a los argelinos en Francia.
El titular de Interior es el máximo representante de la derecha dura en el Ejecutivo del primer ministro centrista, François Bayrou, y hasta esa reunión interministerial su voluntad de imponer mano dura en la relación con Argelia había quedado relegada frente a la del ministro de Exteriores, Jean-Noël Barrot, que quería seguir privilegiando las vías diplomáticas.
Preguntado sobre si había amenazado con su dimisión, Retailleau respondió que eso es lo que querría el presidente argelino, Abdelmadjid Tebboune: «No voy a hacerles ese regalo».
El ministro, que está siendo criticado por la extrema derecha que pide que hay que ir más lejos en el distanciamiento con Argel, afirmó que «no queremos la guerra» y que en realidad «es Argelia la que nos agrede».
Las relaciones entre Argelia y Francia (su antigua potencia colonial) han vivido siempre continuos altibajos y atraviesan una crisis particularmente aguda desde el pasado mes de julio, cuando el presidente francés, Emmanuel Macron, se alineó totalmente con la posición marroquí sobre el Sáhara Occidental.
Ese alineamiento, que supone descartar la posibilidad de un referéndum de independencia para la antigua colonia española, dio lugar como respuesta de Argelia, principal soporte del Frente Polisario, la retirada inmediata de su embajador en París.
Los reproches mutuos y los contenciosos no han dejado de acumularse desde entonces. Para Francia, uno de los más importantes es la negativa de Argelia de aceptar a los argelinos que quiere expulsar a su país.
Sobre todo después de que uno de ellos, al que Francia había intentado expulsar en 14 ocasiones, cometiera en febrero un atentado yihadista en la ciudad de Mulhouse al matar con un cuchillo a un hombre de nacionalidad portuguesa que pasaba por la calle y herir a varios agentes municipales. EFE
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